top of page

Mujeres admirables, poderes inigualables.

hace 3 días
4 min de lectura

¿Qué se nos viene a la mente cuando escuchamos la palabra «magia»? A mí, muchas cosas; seguro que a ustedes también. Pócimas, hechizos, remedios, cazos, escobas y aquellas brujas de los cuentos capaces de hacer cosas extraordinarias. Pero ¿y si algunas de esas maravillas que conocemos en la ficción tuvieran su equivalente en la vida cotidiana? No mediante poderes sobrenaturales, sino a través de talentos, habilidades, virtudes, creatividad, sensibilidad, fortaleza y sabiduría.


Y es justamente de esas maravillas de las que quiero hablar, expresando mi admiración por todas y cada una de las mujeres de este mundo, sea cual sea su profesión, oficio o aquello a lo que se dediquen.


En este mes de noviembre, en el que se habla de fiestas de disfraces, altares, catrinas, relatos y películas espeluznantes, creo que vale la pena hacer una analogía original y muy cercana a nuestra realidad.


A continuación, les hablaré de todas aquellas mujeres que, como las protagonistas de los cuentos, parecen tener la capacidad de hacer maravillas. Mujeres que no necesitan pócimas ni hechizos para transformar lo cotidiano en algo extraordinario, porque cuentan con algo mucho más valioso: sus propios dones.



Tengo la fortuna de rodearme de grandes mujeres, empezando por mi madre, suegra, hijas, hermanas, cuñadas, amigas y comadres, por mencionar algunas. Estas mujeres extraordinarias tienen tantas virtudes que no alcanzaría a describirlas todas aquí, pero estoy segura de que identificarás alguna.


Existen algunas que, además de ser grandes empresarias, profesionistas o dueñas de algún negocio, son excelentes madres, hijas y hermanas. Son arriesgadas, valientes y nunca se conforman. De alguna forma, no sé cómo le hacen, pero pueden sostener dos o más trabajos a diario y estar siempre en el momento indicado. Las denominaría «Las multifacéticas»: A veces pareciera que tienen el don de multiplicarse, como si pudieran estar en varios lugares al mismo tiempo. Pero detrás de esa aparente maravilla hay esfuerzo, organización y una enorme capacidad para afrontar responsabilidades, dedicar tiempo a su familia, sin dejar de lado sus propios sueños. ¡Y todavía encuentran un espacio para su grupo de amigas!


Sus ollas no guardan pócimas misteriosas, sino recetas que han pasado de generación en generación, conocimientos compartidos y mucho cariño. Y aunque sus remedios no sean mágicos, muchas veces consiguen algo extraordinario: hacernos sentir cuidados. Son aquellas mujeres dispuestas a curar cualquier herida física o emocional de un hijo, una hija, un amigo o un familiar. A ellas las llamaremos «Las cuidadoras». Nos recuerdan que, por muy difícil que haya sido nuestro día, el sabor de una sopa preparada con cariño nos reconforta y alivia. De igual manera, encuentran la forma de preparar algún remedio casero, como un té, o compartir esos pequeños secretos familiares que nos hacen sentir mejor. Porque, a veces, el ingrediente más importante es simplemente el amor con el que hacen las cosas.


Hay otras que son expertas en escuchar y siempre tienen esa intuición especial para entender algo que no habíamos notado en cierto problema o situación. Dan grandes consejos y son muy atinadas en sus comentarios. Las nombraremos «Las sabias»: esas que, con solo escucharte, parece que ya están resolviendo tu problema. Pareciera que tienen una bola de cristal, porque muchas veces saben que algo nos sucede incluso antes de que digamos una palabra. Pero su verdadera habilidad está en observar, escuchar y comprender a los demás.  Su opinión es sincera y desinteresada.


También hay mujeres que no tienen filtro, ¡y son muy necesarias en cualquier círculo! Son transparentes: lo que te dicen es totalmente sincero, aunque muchas veces duela. Siempre lo hacen con amor y desde el corazón; no se detienen si creen que deben decirte algo por tu bien. Y, como diría mi hermana, «tienen subtítulos en la frente»: ¡TODO lo reflejan! Con una sola expresión, aunque no hablen, sabes lo que piensan. Pero si también hablan… ¡agárrate! Ellas son «Las auténticas»: Si hay algo que las caracteriza, es el poder de sus palabras. No necesitan fórmulas secretas ni encantamientos, tienen el don de decir las cosas tal como son, acompañadas de uno que otro comentario o mala palabra, pero lo dicen de tal manera que nos sacan carcajadas. Sus consejos siempre serán bien recibidos cuando los comparten.


Por último, tenemos a estas hermosuras de mujeres que encuentran en la tranquilidad, la reflexión, la paciencia y la armonía una manera de afrontar la vida. Ellas son «Las serenas». Siempre encuentran una linda forma de ver las cosas; normalmente son muy artísticas, sensibles y están llenas de paz. Tienen una manera muy particular de transformar los ambientes. Donde hay preocupación, aportan calma; donde hay confusión, ofrecen otra perspectiva. Y aunque no llevan una varita para cambiar las cosas, su paciencia y sensibilidad pueden transformar la manera en que vivimos los problemas. En todo momento nos dan una valiosa lección y nos ayudan a ser mejores personas.


Y, como ellas, hay muchas otras más… Seguro lo estás pensando. Todos estamos rodeados de ellas. Te invito a identificarlas, apreciarlas y valorarlas en todo momento porque, al final del día, merecen nuestro reconocimiento y cariño.


Tal vez no las veas con sombrero puntiagudo, vestidas de negro o con una capa, como a las protagonistas de aquellos cuentos que conocemos. Pero una que otra sí anda de un lado a otro a toda velocidad, como si pudiera volar, o con algún cazo en la mano (léase: Yeti, termo o café).


Y es que, si lo pensamos bien, conocemos mujeres que parecen multiplicarse para llegar a todas partes, otras que reconfortan con sus recetas, algunas que parecen adivinar lo que sentimos, aquellas cuyas palabras nos transforman y otras capaces de transmitir calma en medio del caos.


Ninguna necesita poderes sobrenaturales para hacer cosas extraordinarias. Sus verdaderos dones están en sus conocimientos, sus virtudes y, sobre todo, en la huella que dejan en la vida de quienes las rodean.


Todas son valiosas y, en su mayoría, anónimas. Mujeres que, sin buscar reconocimiento, hacen cosas verdaderamente extraordinarias todos los días.


¡Felicidades por ser mujer! Todos, de una u otra manera, necesitamos de nosotras. Si alguna vez dudas de esos dones que seguramente tienes, recuerda que eres especial y única.


Y tú… ¿qué maravillas haces sin darte cuenta?



2 comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
María T.
hace 2 días
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Así lo iba leyendo pensaba en diferentes mujeres de mi vida. Felicidades!!!

Me gusta

Pamela
hace 3 días
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Muy bonito, muchas felicidades

Me gusta

Instagram

Tik tok

Facebook

¡Gracias por tu mensaje!

​

2026. Derechos reservados por Petit Comité.

bottom of page